La brecha digital.
Homenajeando a Manuel Castells y confirmando sus teorías, hoy en día más que cualquier otro medio, importa Internet, puesto que es el lugar donde las personas tienen un mayor acceso a la libertad de expresión –véase este blog- y a la proclamación y formación de su yo. Aunque, hay teóricos, como el propio M. Castells, quienes niegan la existencia de una brecha digital. Esta negación podría resultar ciertamente inquietante y discutible, puesto que cualquier hecho en nuestra vida, por insignificante que nos parezca, queda nutrido por venas electrónicas y por órganos de chip.
Según lo leído, la brecha digital, para muchos, queda ligada simplemente al acceso- o no- a Internet. Pero, para otros interesados del tema, el umbral se amplía mucho más refiriéndose a la desigualdad entre las personas que tienen acceso a los TICS - o directamente, “lo digital”-, y a las que no lo tienen o no saben cómo manejarlos.
Comentábamos, que hoy en día vivimos y actuamos rodeados de tecnología. La tecnología, en sí, está creada supuestamente para ayudar, pero todo depende del uso que se le dé y aún más importante, que se le de uso. Hay países donde el acceso a la tecnología más simple queda relegado al lujo.
Como formuló Alain Gresh en Le Monde Diplomatique: "¿qué milagro haría falta para que los muchachos de los pueblos jóvenes de Lima, de las aldeas africanas o de los barrios neoyorquinos se encontraran en el ciberespacio?". Esto sería francamente una utopía milagrosa propia de un dios, como mínimo, con acceso a Internet, y no tendría porque quedar reflejado en la figura de Bill Gates, precisamente.
Pero, ¿cómo “internetalizar” a gente analfabeta? ¿Sería el sueño de las personas que sobreviven con menos de un 1€ al día y que beben agua no potable?
Claramente, es un problema de raíz: la ya conocida pero poco solucionada dialéctica socioeconómica entre países. Esta dialéctica, nos llevaría a la que quedaría implícita: la dialéctica país digitalizado – país no digitalizado.
Y, guiándonos por Maslow, quizás sea más importante el aspirar a agua potable o atención médica antes que a medios internáuticos. Aunque, claro está el poder acceder y manejar las TICs, se muestra hoy en día como pase esencial para adentrarse en el entresijo social de una parte importante del globo. Deberíamos de comenzar, solucionando primero el problema de raíz. Tras pasar el primer escalón de Maslow, ya podríamos saltar al texto de los derechos fundamentales y encontrarnos con cosas como la educación. Para ello, sería interesante ayudarse de las tecnologías, puesto que un simple ordenador hoy en día puede resultar de utilidad para múltiples cosas, como aprender o leer un periódico. Así pues, las tecnologías se constituirían como una base secundaria para el desarrollo de personas con menos recursos.
Por un lado, como hemos comentado, podemos observar la brecha digital en países donde viven personas con carencias vitales. Es más, si buscamos al respecto de la brecha digital, la mayoría de estudios o artículos aparecen creados en contextos de países no-digitalizados. Pero también, dentro de esta brecha podemos cerrar el umbral y pensar en las personas que no tienen acceso a los TICS o a Internet.
Ha llegado Obama como un "supermesías" moderno, y con él, la revolución internáutica en EEUU, puesto que para su campaña electoral, se centró –y se centra- en mediatizar la información a través de Internet, ya sea mediante Youtube o Facebook. Por ello, actualmente quien no posea herramientas para acceder a estos medios, no estará informándose ni participando tan activamente en cuanto a política y a opinión pública se refiere.
“Tienes derecho a internet”. No es una ley ni un derecho fundamental, es el lema publicitario de una empresa de telecomunicaciones y tecnología. Con esto demostramos la propia comercialización del acceso a algo mínimo que debería partir de un “Tienes derecho a la información, al entretenimiento, a la comunicación, a la cultura, a la autorrealización personal… siempre gratuita”.
Bill Gates y sus acciones altruistas en el desarrollo tecnológico en países menos digitalizados, así como las de Hewlett Packard, quedarían lejos de ser profetas de su tierra. Es decir, la privatización y monopolización de las nuevas tecnologías restringe el derecho de las mismas a las personas con menos adquisición económica.
Algunas de las soluciones para ello, podrían ser el uso del Software Libre, como Ubuntu – proveniente de Linux-. Este, nos sirve como ejemplificación del amplio acceso que podría tener una plataforma de ordenador, con todos los usos que esto conllevaría.
La palabra “Ubuntu”, proviene del zulú y del xhosa significando "humanidad hacia otros" y "yo soy porque nosotros somos". Con él, se buscaba hacer de Linux un sistema operativo más accesible y fácil de usar, y cómo no, gratuito. Se mostraría como una solución ante la brecha digital, pero el “altruismo” de Bill Gates y los intereses políticos y económicos, impiden en parte el desarrollo de este tipo de recursos.
Sería interesante plantearnos qué podemos hacer cada uno desde nuestras casas para restaurar cuanto antes esta brecha digital y, por delante de la misma y unida a ella, una brecha vital y de derechos fundamentales. Aunque, ante todo esto, resulta muy fácil coger el mando, cambiar de canal y olvidarnos. Por ello, hay que recordar que hay gente que no tiene ni pilas, ni mando, ni televisión, ni directamente recursos mínimos, consecuentemente, el cambiar de canal quedaría lejos de sus posibilidades.
• Webgrafía usada:
"Software libre y brecha digital", Universidad de Chile
DRAE
Guía Ubuntu
Imagen usada
• Webs con artículos, documentos y estudios sobre la brecha digital:
Estudios y artículos varios sobre la brecha digital
La Brecha Digital. El Portal
La Brecha Digital. ¿Qué es la brecha digital?
• Artículos periodísticos sobre la brecha digital:
"La brecha digital se agranda en España", Elpais.es
"La brecha digital no existe", Público.es. Declaraciones de M.Castells
"España agranda la brecha digital respecto a los países desarrollados", Elpais.es
Labrechadigital.info
