lunes, 23 de febrero de 2009

El saber no ocupa lugar, pero sale caro.

The Infinity Bookcase ("La biblioteca infinita"), Job Koelewjin

Hace años me llegó la noticia de que los periódicos, en un futuro cercano para entonces, podrían ser leídos en internet. Esto provocó en mí una enorme decepción, pues acabarían las mañanas en las que acompañaba a mi padre a la papelería a comprar el periódico (golosinas incluidas). La noticia de que la cultura literaria en general podía digitalizarse, provocó un sentimiento parecido, ¿dejaría de tener mi típico libro como regalo por Navidad/cumpleaños/ santo/ o momento inesperado?¿el camino hacia la biblioteca sería en vano?

Los cambios y adelantos suelen provocar cierta retracción en un principio, sobre todo cuando queda entremezclado con lo sentimental y con lo propio. Esto no quita que con el tiempo eclecticemos: todo puede tener sus ventajas.

¿Y si pasara todo a formar parte de un mundo abstracto a la par que palpable? ¿Y si el saber ocupara un espacio físico infinito? ¿La voluntad de las Bibliotecas de Alejandría o Babel, podría ser factible? Con los medios de los que disponemos en la actualidad, a ciencia cierta la respuesta es sí. Para ello, se puede hacer uso de las herramientas posibles más usadas y universales, es decir, Internet.

El problema se plantea aquí ante la dialéctica entre el conocimiento libre y universal, y el comercio; entre el espíritu más democrático del saber europeo y el mercantilismo estadounidense. Porque, a pesar de los pronósticos de turno sobre la desaparición del antecesor, tanto la web como el papel, ofrecen sus posibilidades culturales.

El estilo americano juega más, y deja claramente expuestas sus intenciones. Dentro de este, se incluyen gigantes internaúticos que buscan provecho como Google. Es más, resulta triplemente curioso el observar como al teclear “Money” en Google, entre los primeros resultados, aparecen programas relacionados con Microsoft.

El europeo, añade intervención estatal y exigencias económicas de editores y autores. Serían más justificables y honrosas las razones de los trabajadores en el asunto como autores, editores, transportistas, etc. que de los que buscan sacar tajo de la cultura como los anteriores.
Si se creara un acuerdo entre bibliotecas y editoriales con la ayuda de las nuevas tecnologías – posiblemente con dinero de por medio- para cubrir los gastos y derechos, esto se solucionaría. Pero claro, se perderían puestos de trabajo, -aunque se crearían otros distintos-, dinero para Google, etc.

Internet es fuente de información, aunque muchos intenten ponerle precio, sobre todo cuando se encubre el dinero con patrimonio. Se trata de un juego de unos y de otros a fin del enriquecimiento que poco tiene que ver con el espiritual de los libros.

En todo este juego, lo que no se está teniendo en cuenta son las amplias ventajas de un patrimonio accesible universalmente. Con un solo “click” podemos leer desde un clásico, hasta un best-seller pasando por un libro descatalogado. Esto ofrecería múltiples opciones no-mercantilistas como el apoyo para la educación, para la consulta, o simplemente para la recreación. Incluso, podría llegar a adentrarse como un apoyo para la solución de la brecha digital. Está ahí y con los medios actuales podríamos conseguir esa “biblioteca infinita”, pero no interesa.

Ya no voy a comprar el periódico con mi padre, y ahí las tecnologías tienen poco que ver. Pero mi padre sigue comprando el periódico, y yo, consulto libros en internet que, por inmediatez, gratuidad y comodidad, me son de utilidad.

Siempre nos resultará más romántico dormirnos pasando hojas, que soltar la babilla “clickeando” con el ordenador. Quizás tiene que ver con que, las tecnologías en general, se usan mucho como una cultura más pragmática y fría; y el leer, es más cultura del puro placer. A las tecnologías les resulta más difícil tocar esa fibra sentimental, pero con el tiempo posiblemente, lo consigan. Así como esperemos se conseguirá sacarles todo el jugo positivo que se les pueda, manteniendo lo cualitativo y mejorando lo cuantitativo, sin tanta importancia del dinero de por medio.

En realidad, todo venía a cuento de que cuando el dinero entra en juego, ni somos tan democráticos ni tan benefactores, dándole a la tecnología un uso, que fomenta su connotación de frialdad.

A fin de cuentas, el saber no ocupa lugar, pero sale caro.


Webliografía usada:

http://www.campusred.net/TELOS/articulonoticia.asp?idArticulo=2&rev=66
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Google/topa/derecho/autor/elpepicul/20090121elpepicul_1/Tes

http://anahumanidades.blogspot.com/2009/01/la-brecha-digital.html
http://blogs.periodistadigital.com/herejiasysilencios.php/2007/08/24/borges_y_la_biblioteca_infinita
http://www.google.es/search?q=money&ie=utf-8&oe=utf-8&aq=t&rls=org.mozilla:es-ES:official&client=firefox-a

Imagen:

http://alt1040.com/wp-content/uploads/2008/11/koelewijnwerk02.jpg


martes, 10 de febrero de 2009

Las tres fases y el tercer entorno.

Desde hace varios años, venimos palpando la revolución tecnológica a nuestro alrededor y para con nosotros. Esta queda patente en los aspectos sociales de cada día, haciéndose indispensable para nosotros. Es por tanto, por lo que podemos añadir que, a través de la Sociedad de la Información y del Conocimiento, se pueden explicar los avances sociales, puesto que, denotan ser un reflejo de los mismos. No podemos decir si fue antes el huevo o la gallina, pero lo que está claro es que en los momentos clave de la evolución del conocimiento, e incluso de la historia en general, nos topamos con lo tecnológico.

Dos teóricos que se sientan a observar y analizar cómo van de la mano –para bien o para mal-, esta relación y evolución del conocimiento y las tecnologías son Raffaele Simone y Javier Echeverría. Cada uno con un toque muy personal y diferentes denominaciones, nos van desvelando este entresijo actual.


Raffaele Simone o el pesimismo tecno-cultural: ¿estamos ante un nuevo "homo digitalizadens"?

De la mano de I. Ramonet y G. Sartori, va R. Simone en un análisis de la evolución del conocimiento en la sociedad donde la época que estamos viviendo, realmente no sale muy bien parada.

Para demostrar su hipótesis, plantea tres fases que comienzan con la creación de la escritura. Gracias a este acontecimiento, se produjo en su día el fijamiento de la información en provecho de la liberación de la mente.

Más tarde, nos encontraríamos en la segunda fase con el aprovechamiento de la imprenta. Esto es, la multiplicación del saber y una mayor participación popular en el mismo.

Después de estas dos fases , para Simone nos encontraríamos con el retroceso evolutivo del homo convertido a un nuevo y moderno "tecnohomo", un homo carente de capacidad de adaptación al entorno que está viviendo. Hablamos de la degradación del saber.

Esta, queda ligada al boom de los TICS que estamos viviendo en la actualidad y del que somos partícipes. En realidad, en el texto parece que Simone se centra más en la cultura audiovisual, pero en cuanto a los TICS en general, su opinión al respecto viene a ser idéntica.

Como vemos, este lingüista amante del texto tradicional, se muestra crítico con estas tecnologías, ya que nos lo dan todo demasiado “mascado”: en las dos primeras fases se lee y se escribe, en esta última, queda añadida una acción más, la de ver, menospreciando la inteligencia simultánea relacionada con esta acción.


Javier Echevarría: el Castells asturiano.

En contraposición al pesimismo de Simone, J. Echevarría, atisba cierto optimismo en cuanto a la influencia de las TICS se refiere.

Defiende que estas favorecen la evolución de las lenguas. Este desarrollo queda patente en el momento que estamos viviendo, es decir, el tercer entorno – el telemático-. Este novedoso entorno, se superpone a los dos anteriores – íntimamente relacionados con lo hablado y lo escrito-, aunque no los hace desaparecer.

La cultura ya no es solo lo que leemos o hablamos, sino que se hace innegable la necesidad de hablar de una cibercultura, así como de las dispares “ciber-asimilaciones”, puesto que, hoy en día, se tiende a adaptar, a buscar un nexo entre lo creado y el mundo científico-digital. Y, para ello, Echevarría acude a la evolución tecnológica, al sufijo “e-“.

Esto se refleja en que, aunque hoy en día el estrés y las prisas nos corroan, somos seres aristotélicamente sociales, necesitamos estar comunicados y comunicar. Esto ligado al mundo tecnológico en el que nos movemos, hace necesario plantear el uso de un e-lenguaje, de una “e-vida”.

Hay que tener en cuenta que su artículo queda fechado en el año 2001, por lo que este impacto tecnológico y el tercer entorno, a día de hoy, quedan mucho más patentes a nuestros ojos.

Es por tanto que en todos los cambios y momentos clave, se produce una conversión de elementos. Y estos momentos clave, para bien o para mal, van al compás de la tecnología. Los TICS nos han acercado más a lo público.

Con todos los respetos profesionales hacia ambos estudiosos, y desde varios escalones por debajo en cuanto a conocimiento se refiere, me resulta que ninguno tiene razón y los dos la tienen. Son dos puntos de vista un tanto extremistas y herméticos, si bien, ambos se pueden justificar con buenos ejemplos y argumentaciones. Los TICS, sin duda alguna, nos han ayudado a la autorrealización convirtiéndose en un paso importante en beneficio del ser humano. Esto, claro está, siempre depende del uso que se les dé y del tipo de receptividad e intereses que tengamos con y más allá de los mismos.

A pesar de todo, se hace inevitable el asentir con la cabeza más ante las ideas de Echevarría que ante las de Sartori, ya que, siempre hay por defecto, un límite donde queda la elección e intereses personales. Las personas, como seres “oficialmente” inteligentes, estamos lo suficientemente capacitados para elegir el uso que les demos a los TICS y, en general, a todos los recursos que se nos ofrecen. Nos podemos beneficiar a través de estos, aunque, si bien es cierto, en muchas ocasiones vemos como tanto la proyección de los TICS como sus usos y aprehensiones, quedan desvirtuados.

Por tanto, - y sin salirnos de la tónica del respeto personal y profesional-, si toda la información de los TICS, sea del tipo que sea, no puede ser transformada en conocimiento útil y aprehendida; si lo que en publicamos en estos blogs, no es conocimiento, ¡que venga Simone y lo vea!


Webgrafía usada:
http://www.scribd.com/doc/7574109/El-Linguista-Raffaele-Simone-Cree-Que-La-Red-Es
http://www.congresosdelalengua.es/valladolid/ponencias/nuevas_fronteras_del_espanol/2_el_espanol_de_la_ciencia/echeverria_j.htm

Más artículos de interés:
http://www.ilhn.com/datos/practicos/datosgaby/archives/002361.php
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_6128000/6128546.stm
http://revista.consumer.es/web/es/20000101/entrevista/
http://www.ilhn.com/datos/teoricos/archives/000186.php

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