Señores de la moneda, ¡el trueque ha vuelto!
Ahora mismo me estoy descargando la discografía completa de Bob Dylan, The Doors y Pearl Jam a dos minutos por disco. Para ello, uso como herramienta el programa JDownloader, útil para descargar archivos de los cientos de sitios de alojamiento de los mismos, como Megaupload, Rapidshare, etc.
Esta filosofía del compartir, no sólo la siguen los millares de sitios tan de moda en la actualidad, sino que la llevan practicando desde hace años los programas Peer-to-Peer (“de igual a igual”): los Robin Hood tecnológicos contemporáneos.
En mi portátil cuento con programas como Emule, Ares, Soulseek, uTorrent,… vamos, que tengo a Ramoncín contento. Pero es que, dentro de los países tecnológicamente desarrollados, ¿quién no les da uso o sabe de la existencia de alguno de ellos?
Personalmente los uso – y supongo que mi razón es compartida por la mayoría- porque por ahora, prefiero seguir con mis riñones antes que comprarme un disco o ir asiduamente al cine.
Ante esto, no me siento “pirata”, puesto que en la actualidad está de buen ver la democratización, y desde siempre ha sido moralmente fomentado, tanto a edades infantiles como a nivel religioso, el acto de compartir. Y no sólo eso, sino porque dispares leyes constitucionales españolas y de derechos humanos me respaldan –relativamente-. Aparte de mi escuálida e inamovible cuenta bancaria, claro está.
Más allá de esto, la complicación social de inevitable mención en torno a los P2P surge cuando se plantea el debate entre los distintos interesados y afectados en el asunto. Esto es, el “tira y afloja”. Por un lado, de las compañías y asociaciones que condenan el uso de los P2P. Por otro, los usuarios, vendedores, empresarios autónomos, creadores - Radiohead, Luis Cobos, Paulo Coelho- , etc. que sacan provecho de los mismos. En verdad, podemos considerar como verdadero debate de trasfondo la capacidad de adaptar las tecnologías y sus frenéticas transformaciones en el mundo en el que vivimos, aunando con ello intereses comunes. Se presenta aquí el quid de la cuestión, puesto que, quizás muchas compañías y asociaciones no han tenido la habilidad de integrarse y adecuarse a las nuevas tecnologías, así como tampoco a las necesidades generales de los usuarios. Esto además, se convierte del mismo modo en hipocresía puesto que los susodichos opositores a la tecnología P2P, no han anunciado las ventajas de la misma en sus arcas. Y que se preparen, puesto que no solamente tendrán encontronazo con programas P2P, sino que ya se están difundiendo los P2M y los P4P.
Es decir, ambas partes están sacando provecho, aunque indudablemente, una de ellas más que otra. Con los programas P2P, así como con los nuevos servicios tecnológicos de uso gratuito, estamos ante un boom de la cultura, puesto que resultan una buena forma de dar a conocer a creadores independientes así como el reconocimiento de los ya conocidos. Por otra parte, los usuarios gustan de tener creaciones originales, ir a conciertos, cines, etc. que han conocido a través de archivos P2P, creando de esta forma una dinámica de mercado.
De la misma forma, hay otros recursos como Skype con los que la gente puede comunicarse, y esta vez sí que es verdaderamente esté donde esté y sin preocuparse por las tarifas. En mi caso, sin ir más lejos, y a falta de tiempo, también le he dado uso con el fin de realizar las prácticas de la archiconocida asignatura de Historia Moderna vía videoconferencia Skype.
A pesar de las quejas de los opositores, resulta incluso más preocupante el hecho de ilegalizar la tecnología P2P en algunos países. Traspapelando de la Edad Moderna los roles de piratas, pasamos a ser en la actualidad los españoles los de la calavera y otros países los que la condenan.
Deberíamos de hacer también una llamada de aviso –mediante Skype- a la RAE, y anunciarles que en la sociedad de hoy en día la palabra “descargar” tiene connotaciones tecnológicas que todavía no han añadido a su amplio vocabulario. Aunque he de decir que no les falta razón con aquella definición que dan, en cambio, de “quitar o aliviar la carga” ya que nos viene al pelo para referirnos a los precios y a las complicaciones de los usuarios y compradores; mientras que las asociaciones y compañías “anti-P2P” podrían tomar por otra parte, otra de las definiciones sobre lo que suelen y quieren hacer como es “Librarse del mal humor o la irritación maltratando de palabra u obra a alguien.”
Sólo me queda decir: id a los cañones y ¡descargad, insensatos, descargad!
WEBLIOGRAFÍA:
http://www.campusred.net/telos/articuloperspectiva.asp?idarticulo=2&rev=68
http://www.noticiasdot.com/publicaciones/2004/0604/2506/noticias250604-7.htm
http://www.elpais.com/articulo/cultura/ministro/favor/P2P/elpeputec/20090223elpepucul_10/Tes
http://repositorio.bib.upct.es/dspace/bitstream/10317/411/1/2007_GI_12.pdf
http://www.coit.es/publicaciones/bit/bit149/42-44.pdf
*Traducciones:
1ª imagen: "La piratería ayuda a detener el calentamiento global. En vez de conducir para comprar CD's, comprar softwares empaquetados de megacorporaciones y gastar energía, puedes ayudar a combatir el Calentamiento Global usando programas P2P. Ayuda a salvaguardar recursos naturales, lucha contra la contaminación y salva el medio ambiente. - Es lo que Jesús haría."
2ªimagen: "Cuando pirateas MP3s, estás descargando Comunismo. (Es un recordatorio de la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos)"